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¿Qué es un Impuesto sobre Servicios Digitales (ISD)?
¿Qué es un Impuesto sobre Servicios Digitales (ISD)?
Un Impuesto sobre Servicios Digitales (DST) es esencialmente un gravamen impuesto por un país sobre la facturación bruta de las principales empresas digitales multinacionales por servicios digitales específicos prestados a usuarios con sede o ubicados en ese país. A diferencia de los impuestos tradicionales sobre la renta corporativa, que se basan en las ganancias, el DST es una medida que se aplica únicamente a los ingresos de actividades en línea y transacciones relacionadas con la economía digital.
- Tarifas: Las tasas suelen oscilar entre el 1% y el 7.5%.
- Duración: Muchos países que implementan los DSTs los consideran medidas temporales y provisionales hasta que se logre un acuerdo internacional más amplio sobre la tributación de la economía digital.
¿Por qué se introdujeron los DST?
Muchos gobiernos introdujeron Impuestos sobre Servicios Digitales como una respuesta política para abordar los desequilibrios percibidos en el sistema fiscal global para la economía digital. Las observaciones sobre los factores subyacentes se refieren a la capacidad de las normas fiscales internacionales tradicionales para manejar desafíos específicos:
- Un aspecto del sistema existente implicaba determinar la tributación adecuada para las empresas que generan valor en un país sin establecer una presencia física.
- La estructura operativa de las empresas digitales, incluyendo filiales en jurisdicciones extraterritoriales de baja tributación, puede influir en la distribución de los beneficios imponibles entre diferentes países.
- La asignación de derechos de imposición puede verse afectada por el enfoque unilateral de un país.
¿Qué servicios digitales suelen gravar los DST?
Los ISD están principalmente diseñados para captar ingresos de actividades digitales específicas que dependen en gran medida de la participación del usuario y la monetización de datos. Las variaciones en las exenciones de impuestos sobre servicios digitales entre países están influenciadas por el grado de consenso internacional respecto a una definición de actividades digitalmente imponibles:
- Francia: Se enfoca en interfaces digitales y publicidad online dirigida.
- Reino Unido: Se enfoca en plataformas de redes sociales y mercados online.
- Canadá: Cubre un amplio alcance, incluyendo publicidad en línea, mercados digitales, redes sociales y venta de datos.
- Portugal: Mantiene un enfoque más limitado en el intercambio de videos y la transmisión de TV por suscripción.
¿Cómo se calculan y aplican los DST?
Los DSTs se calculan como un porcentaje de los ingresos brutos de una empresa derivados de servicios digitales específicos proporcionados dentro de una jurisdicción particular.
- El Modelo de Origen: La base imponible es el país donde se utilizan los servicios digitales o desde donde el usuario participa.
- Pequeñas empresas: La estructura de los Impuestos sobre Servicios Digitales (ISD) se aplica a grandes empresas multinacionales cuyos ingresos locales y globales superan los umbrales especificados (por ejemplo, 25 millones de euros en Francia o 20 millones de dólares en Canadá).
- Labor de Aplicación: A pesar de estar diseñado para facilitar la administración, el proceso de localizar con precisión las fuentes de ingresos y evitar la doble tributación entre jurisdicciones puede influir en su simplicidad general.
¿Cuáles son los argumentos a favor de la implementación de los DST?
Quienes están a favor de los Impuestos a los Servicios Digitales enumeran varios puntos clave tanto desde los procesos empresariales como políticos:
- Justicia Fiscal: Garantiza que los gigantes digitales altamente rentables contribuyan financieramente a los mercados locales donde generan valor.
- Captura de Ingresos: Este mecanismo permite al gobierno adquirir ingresos; sin embargo, el establecimiento de los acuerdos internacionales necesarios puede implicar una duración considerable.
- Reformas: Un aspecto clave de la reforma es la comunicación política, las opiniones públicas sobre las contribuciones financieras de las entidades de “Big Tech”, destacando la posibilidad de acciones nacionales si los acuerdos multilaterales no se desarrollan.
¿Cuáles son las críticas y los desafíos de los DST?
Si bien se reconocen los beneficios potenciales, varias implicaciones de la tributación unilateral de los ingresos incluyen:
- La distinción entre la facturación bruta y los ingresos netos en los cálculos del ISD es relevante para las empresas digitales, particularmente con márgenes de beneficio reducidos.
- Un ingreso puede ser gravado en múltiples jurisdicciones simultáneamente.
- Las empresas internacionales deben afrontar extensos procesos administrativos y de cumplimiento, dadas las exigencias regulatorias únicas de cada nación.
- Un aumento de impuestos en los desembolsos se asocia típicamente con una reasignación a otros agentes económicos. Las observaciones relacionadas con esta circunstancia incluyen a las empresas extranjeras que abordan obligaciones financieras ajustadas y a los consumidores locales y pequeñas empresas que notan cambios en los niveles de precios.
- La aplicación de estos aranceles, similar a situaciones en disputas del T-MEC que presentan componentes unilaterales, se observa en conjunción con deliberaciones de comercio internacional e introducciones arancelarias específicas.
¿Qué países han implementado los DST y cuál es la respuesta global?
Una lista creciente de naciones, particularmente en Europa y Norteamérica, han propuesto o implementado marcos variados, ya sea a través de impuestos de servicios digitales (DST) amplios, gravámenes digitales más específicos, o IVA ajustes.
- Países que Introducen Impuestos: Los principales actores son Francia, Italia, el Reino Unido, España, Turquía, Hungría, Austria, Polonia, Portugal, Suiza, Dinamarca y Canadá.
- La reacción del mundo: A nivel mundial, las respuestas a los impuestos unilaterales han mostrado diversidad. Estados Unidos ha participado constantemente en acciones legales relacionadas con los DST en varias jurisdicciones. Considera que los DST constituyen medidas con relevancia específica para las empresas tecnológicas estadounidenses.
¿Cómo se relacionan los DST con los esfuerzos de reforma fiscal internacional?
El futuro y la existencia de los DST unilaterales están intrínsecamente ligados al éxito continuo de las discusiones globales y multilaterales que involucran a más de 140 naciones.
- El Marco Inclusivo de la OCDE/G20: El aspecto clave en el que se está desarrollando una solución multilateral integral.
- Pilar Uno: Busca trasladar el derecho a gravar hacia las jurisdicciones de mercado donde los servicios digitales se consumen realmente.
- Pilar Dos: Establece un mínimo global impuesto corporativo, lo que está asociado con alteraciones en las presiones de erosión de la base imponible para los gobiernos locales.
- La Trayectoria de la Derogación: La ratificación de un acuerdo global duradero se observa que se correlaciona con la eliminación de diversos impuestos provisionales. Por el contrario, el grado de alineación global influye en el número de países que implementan impuestos unilaterales.
Conclusión
Los Impuestos sobre Servicios Digitales (ISD) representan una política crucial, aunque temporal, por parte de los gobiernos para gravar los ingresos brutos de las grandes empresas digitales multinacionales dentro de sus fronteras, abordando directamente las complejidades de tributar la economía digital donde la presencia física es mínima.